Por Carlos Arguedas Mora, SITRAP
Organizaciones ambientalistas, sindicales comunales y vecinos en general están muy preocupadas por los graves daños causados al agua tanto superficial como subterránea.
La producción de banano en el caribe de Costa Rica esta llegando a los 107 años, la producción de piña esta llegando a los 17 años como monocultivo.
Como es sabido estos productos son los mayores consumidores de químicos, en muchos casos esos químicos no son biodegradables, por lo que, además del daño que ya han causado directamente a los trabajadores y a las comunidades que no trabajan en las plantaciones, ya muchos de esos químicos han ido a parar a las aguas subterráneas.
Los últimos estudios realizados por el Instituto Regional de Sustancias Tóxicas, en las aguas para consumo en los distritos del Cairo, Germania, y La Alegría de Siquirres, arrojan datos que tiene alarmada a la población.
Por tales razones se está pidiendo al gobierno local, al Ministerio de Salud y al Ministerio del Ambiente, la declaratoria de emergencia nacional, el estado de esas aguas que consumen más de tres mil familias.
La intención es buscar una moratoria al cultivo de piña y banano en las zonas vulnerables, así como buscar los medios para evitar una posible epidemia en esas comunidades.
Los ambientalistas vemos con gran preocupación, la falta de una legislación actualizada que se castigue verdaderamente a quienes destruyen el preciado líquido. Por esa razón nos unimos a las demás organizaciones que claman por una nueva ley de aguas, que nos permita proteger el agua para las futuras generaciones.
Si queremos heredarle a nuestras futuras generaciones, el agua para sus necesidades debemos, contar con una legislación que sirva realmente para proteger el preciado líquido.
La producción de banano en el caribe de Costa Rica esta llegando a los 107 años, la producción de piña esta llegando a los 17 años como monocultivo.
Como es sabido estos productos son los mayores consumidores de químicos, en muchos casos esos químicos no son biodegradables, por lo que, además del daño que ya han causado directamente a los trabajadores y a las comunidades que no trabajan en las plantaciones, ya muchos de esos químicos han ido a parar a las aguas subterráneas.
Los últimos estudios realizados por el Instituto Regional de Sustancias Tóxicas, en las aguas para consumo en los distritos del Cairo, Germania, y La Alegría de Siquirres, arrojan datos que tiene alarmada a la población.
Por tales razones se está pidiendo al gobierno local, al Ministerio de Salud y al Ministerio del Ambiente, la declaratoria de emergencia nacional, el estado de esas aguas que consumen más de tres mil familias.
La intención es buscar una moratoria al cultivo de piña y banano en las zonas vulnerables, así como buscar los medios para evitar una posible epidemia en esas comunidades.
Los ambientalistas vemos con gran preocupación, la falta de una legislación actualizada que se castigue verdaderamente a quienes destruyen el preciado líquido. Por esa razón nos unimos a las demás organizaciones que claman por una nueva ley de aguas, que nos permita proteger el agua para las futuras generaciones.
Si queremos heredarle a nuestras futuras generaciones, el agua para sus necesidades debemos, contar con una legislación que sirva realmente para proteger el preciado líquido.
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