Bernardita Flores Portuguez
Colaboradoras en la recolección de firmas para el Proyecto de Ley del Recurso Hídrico
Al escribir estas palabras nos hubiera gustado que cada uno de nuestros compañeros incluyera personalmente su sentir. Al no ser posible, mi compañera y yo hicimos recuerdo de nuestras vivencias como grupo y así escribimos:
Cuando solicitamos las firmas de los costarricenses para llevar por iniciativa popular la ley de aguas (como se conoce popularmente), repetimos continuamente las consignas que para nosotros daban razón a nuestro esfuerzo: “El agua es vida”, “Agua para las futuras generaciones”, “Firme por el agua”, “Firme por la vida”, “Firme por las futuras generaciones”, “El agua debe ser para todos porque todos necesitamos del agua para vivir”, “Protejamos el agua”, etc. Pensamos en el derecho a la vida, en las generaciones futuras, en la naturaleza, en nuestra subsistencia y la del planeta.
Decir que el ¡agua es vida! está de más, sin embargo, hay intereses que aprovechan la inconsciencia y falta de análisis de los habitantes para obtener beneficios económicos y cuotas de poder a costa de las necesidades vitales del ser humano.
Nos movió un sentimiento de indignación ante estos intereses perversos que sin importar la humanidad y la naturaleza se empeñan en la destrucción y la muerte. Un grupo minoritario anteponiendo sus intereses sobre la mayoría, destruyendo conciencia, naturaleza, vida, sueños, esperanzas y futuro.
¿Qué podíamos hacer ante este reto que se nos presentaba? Dispusimos de tiempo posponiendo nuestras propias actividades y responsabilidades para afrontar una mayor; luchar por la vida, por las generaciones que nos sucederán y por nuestra tierra, madre que por siglos nos ha sostenido.
En el camino afrontamos muchos sentimientos, como en todo proyecto se presentaron dudas y consultas constantes. En esencia sabíamos qué estábamos haciendo, en palabras, en letras nos movía la esperanza de colaborar para que el país tenga una legislación que vaya a proteger el derecho de sus habitantes de acceso al agua y a la conservación de este recurso como sustento de vida, aunque legalmente nuestro conocimiento era escaso.
Esperamos y confiamos en la buena voluntad que pudimos observar en nuestros compañeros y que con su conocimiento legal y ambiental verdaderamente se alcance el objetivo por el cual se inició esta lucha.
Por otro lado, cada vez nos sentimos más motivados, más deseosos de cumplir nuestra meta, cada persona que firmaba nos brindaba una satisfacción enorme y los conteos periódicos de la cantidad de firmas nos llenaban de regocijo y ganas de seguir adelante.
Cada uno de nosotros tuvo en esta experiencia una enorme oportunidad de crecimiento personal. Desarrollamos gran capacidad de trabajo en equipo, de compañerismo, pusimos a prueba nuestra paciencia, confianza y espíritu de lucha… fue algo que recordaremos para siempre con la gran satisfacción del deber cumplido.
Cuando solicitamos las firmas de los costarricenses para llevar por iniciativa popular la ley de aguas (como se conoce popularmente), repetimos continuamente las consignas que para nosotros daban razón a nuestro esfuerzo: “El agua es vida”, “Agua para las futuras generaciones”, “Firme por el agua”, “Firme por la vida”, “Firme por las futuras generaciones”, “El agua debe ser para todos porque todos necesitamos del agua para vivir”, “Protejamos el agua”, etc. Pensamos en el derecho a la vida, en las generaciones futuras, en la naturaleza, en nuestra subsistencia y la del planeta.
Decir que el ¡agua es vida! está de más, sin embargo, hay intereses que aprovechan la inconsciencia y falta de análisis de los habitantes para obtener beneficios económicos y cuotas de poder a costa de las necesidades vitales del ser humano.
Nos movió un sentimiento de indignación ante estos intereses perversos que sin importar la humanidad y la naturaleza se empeñan en la destrucción y la muerte. Un grupo minoritario anteponiendo sus intereses sobre la mayoría, destruyendo conciencia, naturaleza, vida, sueños, esperanzas y futuro.
¿Qué podíamos hacer ante este reto que se nos presentaba? Dispusimos de tiempo posponiendo nuestras propias actividades y responsabilidades para afrontar una mayor; luchar por la vida, por las generaciones que nos sucederán y por nuestra tierra, madre que por siglos nos ha sostenido.
En el camino afrontamos muchos sentimientos, como en todo proyecto se presentaron dudas y consultas constantes. En esencia sabíamos qué estábamos haciendo, en palabras, en letras nos movía la esperanza de colaborar para que el país tenga una legislación que vaya a proteger el derecho de sus habitantes de acceso al agua y a la conservación de este recurso como sustento de vida, aunque legalmente nuestro conocimiento era escaso.
Esperamos y confiamos en la buena voluntad que pudimos observar en nuestros compañeros y que con su conocimiento legal y ambiental verdaderamente se alcance el objetivo por el cual se inició esta lucha.
Por otro lado, cada vez nos sentimos más motivados, más deseosos de cumplir nuestra meta, cada persona que firmaba nos brindaba una satisfacción enorme y los conteos periódicos de la cantidad de firmas nos llenaban de regocijo y ganas de seguir adelante.
Cada uno de nosotros tuvo en esta experiencia una enorme oportunidad de crecimiento personal. Desarrollamos gran capacidad de trabajo en equipo, de compañerismo, pusimos a prueba nuestra paciencia, confianza y espíritu de lucha… fue algo que recordaremos para siempre con la gran satisfacción del deber cumplido.
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