Consejo Regional de ASADAS Cuenca del Barva-Colima
Hace varios años logré comprender el por qué de la importancia del recurso hídrico y por ende, su injerencia en la subsistencia de la humanidad, esto lo he reforzado a través de los años mediante la participación en foros, charlas, seminarios, cursos y conferencias relacionados con el tema.
Actualmente, se visualiza el grave problema que enfrentan los diferentes países del mundo, de lo cual Costa Rica no está exento, por el mal uso que los pobladores del mundo hacemos del agua, en cuanto a la sobreexplotación, altos riesgos de contaminación de los mantos acuíferos, la descoordinación institucional, el otorgamiento de autorizaciones para el desarrollo de proyectos sin contar con efectivos estudios técnicos de factibilización, y la toma de decisiones equivocadas, entre otras.
En nuestro país existe diversidad de leyes, así como decretos relacionados con el manejo del recurso hídrico, sin embargo, nos hemos enfrentado a procesos de desarrollo de diferentes actividades, sin que haya existido una verdadera planificación, lo que ha llevado en muchos de los casos, a que se haga caso omiso de la legislación existente, producto de interpretaciones erróneas de los operadores de la ley.
La preocupación ha sido una constante en los últimos años y lo vemos reflejado en las llamadas de atención que han realizado algunos medios de comunicación en cuanto a problemas suscitados con el proyecto del Volcán Barva, el caso de Sardinal y San Pedro de Poás, en donde los funcionarios de las instituciones responsables, dieron avales sin contar con estudios técnicos de factibilidad y sin comunicar a la sociedad civil para que pudieran pronunciarse al respecto. Lo anterior refleja abuso de autoridad y de poder al desconocer la voluntad del pueblo y su derecho a manifestarse sobre asuntos que le son propios y que los perjudica directa e indirectamente.
Así las cosas, se observa como en el mundo globalizado han primado más los intereses políticos y económicos de unos pocos en perjuicio de la colectividad, quienes en última instancia son los que pagan los tributos para financiar obras, amén de que fue la voluntad popular, la que permitió que se nombrara a los jerarcas en los diferentes cargos públicos, quienes mediante juramento constitucional y ante Dios, prometieron servir con eficiencia los intereses colectivos.
Además hemos visto como los medios de comunicación han puesto en evidencia el problema existente en el manejo del recurso hídrico en el país, mediante titulares como los siguientes: “País subestima emergencia hídrica”, “Brota interés por exportar agua”, Escaso tratamiento de desechos sólidos”, “Aguas negras saturan los ríos”, “70% de fuentes desprotegidas”, “Tan predada y tan poco valorada”, “Heredar un país sin agua”, “Quién salvará nuestra agua”, “Se agota el agua en San José”, “A y A realiza estudios hidrogeológicos”, “60% de gente padecerá de escasez de agua en el 2025”, “MINAET maneja sin controles recursos para parques”, “La crisis del agua en el 2025”, “Conservemos el agua, regalo de Dios”, “Advierten líos por falta de agua”, entre otros.
Con base en lo expresado, vemos como se hace necesario no solo revisar la legislación y atribuciones que ostentan los operadores de la ley en el manejo del recurso hídrico en el país, sino además, la actualización de las diferentes leyes, de manera que se creen mecanismos efectivos que permitan la coordinación interinstitucional y de una manera activa, la participación del pueblo en la toma de decisiones, de forma que se institucionalice el trinomio: estado, instituciones, ciudadanía, lo cual permitiría que no se centralice la toma de decisiones en perjuicio de la colectividad.
Por todo lo anterior, insto a los políticos, operadores de la ley, y sobre todo a la ciudadanía a aunar esfuerzos para heredar a nuestros hijos y nietos un país en donde un recurso indispensable para la sobrevivencia humana perdure a través de todas las generaciones futuras, mediante una legislación efectiva y campañas de toma de conciencia en la conservación del recurso hídrico de nuestra querida Costa Rica.
Actualmente, se visualiza el grave problema que enfrentan los diferentes países del mundo, de lo cual Costa Rica no está exento, por el mal uso que los pobladores del mundo hacemos del agua, en cuanto a la sobreexplotación, altos riesgos de contaminación de los mantos acuíferos, la descoordinación institucional, el otorgamiento de autorizaciones para el desarrollo de proyectos sin contar con efectivos estudios técnicos de factibilización, y la toma de decisiones equivocadas, entre otras.
En nuestro país existe diversidad de leyes, así como decretos relacionados con el manejo del recurso hídrico, sin embargo, nos hemos enfrentado a procesos de desarrollo de diferentes actividades, sin que haya existido una verdadera planificación, lo que ha llevado en muchos de los casos, a que se haga caso omiso de la legislación existente, producto de interpretaciones erróneas de los operadores de la ley.
La preocupación ha sido una constante en los últimos años y lo vemos reflejado en las llamadas de atención que han realizado algunos medios de comunicación en cuanto a problemas suscitados con el proyecto del Volcán Barva, el caso de Sardinal y San Pedro de Poás, en donde los funcionarios de las instituciones responsables, dieron avales sin contar con estudios técnicos de factibilidad y sin comunicar a la sociedad civil para que pudieran pronunciarse al respecto. Lo anterior refleja abuso de autoridad y de poder al desconocer la voluntad del pueblo y su derecho a manifestarse sobre asuntos que le son propios y que los perjudica directa e indirectamente.
Así las cosas, se observa como en el mundo globalizado han primado más los intereses políticos y económicos de unos pocos en perjuicio de la colectividad, quienes en última instancia son los que pagan los tributos para financiar obras, amén de que fue la voluntad popular, la que permitió que se nombrara a los jerarcas en los diferentes cargos públicos, quienes mediante juramento constitucional y ante Dios, prometieron servir con eficiencia los intereses colectivos.
Además hemos visto como los medios de comunicación han puesto en evidencia el problema existente en el manejo del recurso hídrico en el país, mediante titulares como los siguientes: “País subestima emergencia hídrica”, “Brota interés por exportar agua”, Escaso tratamiento de desechos sólidos”, “Aguas negras saturan los ríos”, “70% de fuentes desprotegidas”, “Tan predada y tan poco valorada”, “Heredar un país sin agua”, “Quién salvará nuestra agua”, “Se agota el agua en San José”, “A y A realiza estudios hidrogeológicos”, “60% de gente padecerá de escasez de agua en el 2025”, “MINAET maneja sin controles recursos para parques”, “La crisis del agua en el 2025”, “Conservemos el agua, regalo de Dios”, “Advierten líos por falta de agua”, entre otros.
Con base en lo expresado, vemos como se hace necesario no solo revisar la legislación y atribuciones que ostentan los operadores de la ley en el manejo del recurso hídrico en el país, sino además, la actualización de las diferentes leyes, de manera que se creen mecanismos efectivos que permitan la coordinación interinstitucional y de una manera activa, la participación del pueblo en la toma de decisiones, de forma que se institucionalice el trinomio: estado, instituciones, ciudadanía, lo cual permitiría que no se centralice la toma de decisiones en perjuicio de la colectividad.
Por todo lo anterior, insto a los políticos, operadores de la ley, y sobre todo a la ciudadanía a aunar esfuerzos para heredar a nuestros hijos y nietos un país en donde un recurso indispensable para la sobrevivencia humana perdure a través de todas las generaciones futuras, mediante una legislación efectiva y campañas de toma de conciencia en la conservación del recurso hídrico de nuestra querida Costa Rica.
2 comentarios:
Hola, muy interesante el post, felicitaciones desde Colombia!
Muchos saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!
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