jueves 18 de febrero de 2010

Derecho humano al agua

Por: Heidy Murillo
Presidenta de FECON

El agua es fuente fundamental de vida para todas las especies del mundo, incluyendo la especie humana que a veces olvida que es parte de un todo, parte de la Creación y como tal, es una más en esta dinámica; por eso los esfuerzos de muchos actores y actoras a lo largo de años promoviendo la aceptación del agua como derecho humano, no solamente es un discurso en un papel, para concretarlo se necesita que haya disponibilidad de agua en términos de cantidad y calidad suficiente a un precio accesible para todas y todos.
La mejora de sistemas públicos y comunitarios de prestación del servicio, contribuyen no sólo a asegurar la reducción de la mortalidad por agua contaminada de heces, por ejemplo, sino también a los precios y la posibilidad de participación de las personas en la toma de decisiones en torno al agua.
Comprende también, que las fuentes de agua estén debidamente protegidas tanto en la legislación nacional como en la práctica, evitando contaminaciones con agroquímicos como en el Cairo de Siquirres o la que se darían por grandes desarrollos turísticos en Barva, donde están las nacientes de porción importante del Valle Central.
La sobre explotación de los mantos acuíferos por proyectos empresariales promovidos sin estudios técnicos válidos que demuestren la capacidad o el impacto sobre los mismos, como en el caso de Sardinal y la mina de Crucitas, en las cuales se otorgó “viabilidad ambiental” omitiendo un detalle tan “insignificante” como el impacto sobre los cuerpos de agua.
Los bosques de la fila costera están siendo destruídos y causando grandes cantidades de sedimentos que llegan a nuestros ríos y costas, paradójicamente la crisis financiera es la que frena esto y no el MINAET. También el Parque Nacional Juan Castro Blanco, donde hasta el alcalde de San Carlos, después de más de 16 años en la municipalidad, reconoce la irresponsabilidad con la que se han tramitado permisos de construcción en estos terrenos en detrimento de las zonas de recarga y con gran asombro, le anunciaba a los y las sancarleñas escasez de agua en la zona. ¿Impensable verdad?
Cuando hablamos de derecho humano al agua, también debemos pensar en nuestros ríos, de donde muchas familias campesinas obtienen su sustento en la pesca, transporte, agua para otras actividades y ¿por qué no? esparcimiento. ¿Usted recuerda cuando los fines de semana íbamos a la posa y no al tiempo compartido? Los ríos también están siendo azotados por el “progreso” nuevamente entre comillas, porque muchas de las represas están a la libre, inclusive con la SETENA legitimando y permitiendo la destrucción de los mismos como es el caso del río La Esperanza entre San Ramón y San Carlos, donde hay mangueras matándolo.
El agua es un derecho humano de primer orden, y un elemento esencial de la propia soberanía nacional, en muy corto plazo quien controle el agua controlará la economía y toda la vida, y en este momento, está en nuestras manos decidir qué camino es el que queremos para nuestros hijos e hijas con acciones muy puntuales como pensar mejor a quiénes ponemos en las municipalidades, rechazar la privatización en el AyA con Europa y promocionar el derecho humano al agua en nuestro nuevo proyecto de ley del recurso hídrico, de esa manera, estaremos dando un paso adelante en su defensa.
Por: Heidy Murillo
Presidenta de FECON
El agua es fuente fundamental de vida para todas las especies del mundo, incluyendo la especie humana que a veces olvida que es parte de un todo, parte de la Creación y como tal, es una más en esta dinámica; por eso los esfuerzos de muchos actores y actoras a lo largo de años promoviendo la aceptación del agua como derecho humano, no solamente es un discurso en un papel, para concretarlo se necesita que haya disponibilidad de agua en términos de cantidad y calidad suficiente a un precio accesible para todas y todos.
La mejora de sistemas públicos y comunitarios de prestación del servicio, contribuyen no sólo a asegurar la reducción de la mortalidad por agua contaminada de heces, por ejemplo, sino también a los precios y la posibilidad de participación de las personas en la toma de decisiones en torno al agua.
Comprende también, que las fuentes de agua estén debidamente protegidas tanto en la legislación nacional como en la práctica, evitando contaminaciones con agroquímicos como en el Cairo de Siquirres o la que se darían por grandes desarrollos turísticos en Barva, donde están las nacientes de porción importante del Valle Central.
La sobre explotación de los mantos acuíferos por proyectos empresariales promovidos sin estudios técnicos válidos que demuestren la capacidad o el impacto sobre los mismos, como en el caso de Sardinal y la mina de Crucitas, en las cuales se otorgó “viabilidad ambiental” omitiendo un detalle tan “insignificante” como el impacto sobre los cuerpos de agua.
Los bosques de la fila costera están siendo destruídos y causando grandes cantidades de sedimentos que llegan a nuestros ríos y costas, paradójicamente la crisis financiera es la que frena esto y no el MINAET. También el Parque Nacional Juan Castro Blanco, donde hasta el alcalde de San Carlos, después de más de 16 años en la municipalidad, reconoce la irresponsabilidad con la que se han tramitado permisos de construcción en estos terrenos en detrimento de las zonas de recarga y con gran asombro, le anunciaba a los y las sancarleñas escasez de agua en la zona. ¿Impensable verdad?
Cuando hablamos de derecho humano al agua, también debemos pensar en nuestros ríos, de donde muchas familias campesinas obtienen su sustento en la pesca, transporte, agua para otras actividades y ¿por qué no? esparcimiento. ¿Usted recuerda cuando los fines de semana íbamos a la posa y no al tiempo compartido? Los ríos también están siendo azotados por el “progreso” nuevamente entre comillas, porque muchas de las represas están a la libre, inclusive con la SETENA legitimando y permitiendo la destrucción de los mismos como es el caso del río La Esperanza entre San Ramón y San Carlos, donde hay mangueras matándolo.
El agua es un derecho humano de primer orden, y un elemento esencial de la propia soberanía nacional, en muy corto plazo quien controle el agua controlará la economía y toda la vida, y en este momento, está en nuestras manos decidir qué camino es el que queremos para nuestros hijos e hijas con acciones muy puntuales como pensar mejor a quiénes ponemos en las municipalidades, rechazar la privatización en el AyA con Europa y promocionar el derecho humano al agua en nuestro nuevo proyecto de ley del recurso hídrico, de esa manera, estaremos dando un paso adelante en su defensa.